exploración de la respiración

EXPLORACIÓN DE LA RESPIRACIÓN

Emergencia respiratoria II.

Como continuación a nuestro primer artículo dedicado a la vía aérea, llamado Emergencia respiratoria, analizaremos esta vez la exploración de la respiración o de la capacidad respiratoria de la víctima.

Veamos, además, otras 3 causas comunes de asfixia y la actuación inmediata para el rescate de la victima. El ahogamiento, el ahorcamiento y la intoxicación.

Ahogamiento

Realizar la RCP (reanimación cardio-pulmonar) y colocar a la víctima en posición lateral de seguridad en previsión de que el drenaje del agua que pudiera contener el estomago provoque un segundo ahogamiento.

Fases ahogo

Ahorcamiento

Además de los intentos de suicidio, los ahorcamientos pueden producirse de forma accidental. Retirar los objetos que opriman el cuello y sujetar el cuerpo. Abrir la vía respiratoria y realizar la RCP si fuera necesario. Si respira coloque a la víctima en posición lateral de seguridad.

Ahorcamiento

Intoxicación

Si se advierte la presencia de un gas tóxico o inflamable, es necesario que el rescatador tome una serie de precauciones tales como:

Protegerse o contener la respiración mientras evacua a la víctima hasta un lugar libre de gas nocivo. No tocar interruptores, estos pudieran generar una chispa que inicie una explosión del gas, por supuesto tampoco use cerillas ni mecheros para iluminar la escena.

Emplear una cuerda guía para el rescate puede servir de ayuda para abandonar el lugar. Compruebe el estado de consciencia de la víctima y aplíquele el tratamiento de primeros auxilios necesario, abrir vía aérea, RCP y colocar en posición lateral de seguridad.

 

Exploración de la respiración. Ver, oír, sentir

Ver lo movimientos torácicos, oír la respiración de la víctima y sentir su aliento en nuestra mejilla son los tres pasos a seguir para determinar si el individuo que estamos atendiendo respira.

Como socorristas deberemos observar, escuchar y sentir la respiración y el pulso.

ver, oir y sentir

Para controlar la respiración, debe contar los movimientos respiratorios del individuo, tomando la inspiración y la espiración como una sola respiración.

Coloque a la víctima en una posición cómoda. Si está recostada, en caso de vómito, dirija su cabeza hacia un lado.

Afloje las prendas de vestir e inicie el control de la respiración observando el tórax y el abdomen. Tomar el pulso antes es una buena opción para que la víctima no se dé cuenta y así evitar que cambie el ritmo de la respiración. Cuente el número de respiraciones por minuto con ayuda de un reloj.

Conviene anotar la cifra para poder advertir cambios en posteriores verificaciones.

Un adulto suele tener en condiciones normales entre 12 y 15 respiraciones por minuto. Los niños una media de 25 llegando incluso a 30 los bebés. Los ancianos por el contrario suelen bajar de 12.

Víctima inconsciente. No respira.

Tras comprobar que una víctima está inconsciente y realizada una exploración de la respiración para certificar que no respira, la persona debe ser atendida de inmediato. El socorrista debe iniciar las maniobras de reanimación.

Una víctima inconsciente que no respira puede, o no, estar en parada cardíaca. Por el contrario, una víctima en parada cardíaca, no respira.

En ocasiones la apertura física de la vía aérea es suficiente para que la víctima comience a respirar por si sola.

Victima inconsciente

Si tras la apertura de la vía aérea la victima sigue sin respirar, se hace necesaria la aplicación de maniobras de oxigenación de emergencia. Estas son:

  • Apertura de la vía aérea. Maniobra frente-mentón o desobstrucción física de la misma.
  • Ventilación con aire. Espirado por el socorrista o mediante respiradores mecánicos.
  • Masaje cardíaco externo. Su movimiento además de proporcionar un cierto riego sanguíneo ayuda a la ventilación pulmonar.

En Zona Táctica estamos comprometidos con su formación, en un próximo articulo monográfico hablaremos con mayor profundidad de la reanimación cardio-pulmonar.