Entrenamiento blancos metálicos

ENTRENAMIENTO CON BLANCOS METÁLICOS I

Entrenamiento seguro y eficaz.

Los blancos metálicos pueden hacer de un entrenamiento que sea diferente e interesante, pero también son una forma eficaz de entrenar sin la pérdida de tiempo que supone el parchear o cambiar el tradicional blanco de papel, pudiendo además ser una herramienta añadida para mejorar el balance entre precisión y velocidad de los disparos.

Los entrenamientos tácticos con blancos metálicos no son demasiado frecuentes pero su uso parece que se está extendiendo cada vez más. Un buen conocimiento de estas herramientas de trabajo, supondrá que el entrenamiento siga siendo seguro y eficaz.

En esta doble entrega hablaremos de los beneficios de su uso en los entrenamientos, de los materiales y de cómo emplearlos con seguridad.

Blancos metálicos

Los blancos metálicos, al contrario que los de papel o cartón, no se ven afectados por las condiciones climáticas de lluvia o viento, no hay que reemplazarlos frecuentemente y eliminan la necesidad de parchear, lo que supone un ahorro del tiempo empleado en el campo de tiro. Un buen mantenimiento de la pintura exterior ayudará a tener una idea de la ubicación exacta del impacto, esto se consigue con un poco de pintura en espray del color que mejor se adapte a sus necesidades.

El empleo de blancos metálicos ofrece al tirador una confirmación sonora de los impactos, pero también visual al poder ver el balanceo, la caída o incluso la desaparición del propio blanco o de alguna de las partes en las que se divida.

Entrenamiento subconsciente 

Esta confirmación inmediata del resultado de su trabajo de presentación del arma, ayuda al tirador a ganar autoconfianza en su capacidad para impactar en los objetivos.

Seleccionar blancos de distintos tamaños o colocados a diferentes distancias ayudan a los Operadores a comprender cuando pueden ir más rápido y cuando deben asegurar la precisión. Cambiar el ritmo de la consecución de los disparos, y encontrar el equilibrio perfecto entre precisión y velocidad en medio de un tiroteo, es un desafío para cualquier Operador.

La confirmación sonora y/o visual al impactar sobre blancos metálicos, genera un circuito de repetición y retroalimentación ante los disparos errados, que se traduce en un desarrollo subconsciente de las habilidades de gestión del balance entre precisión y velocidad, y a tener plena confianza en su capacidad para apuntar el arma.

Anillo de expansión de salpicaduras y rebotes

El uso de blancos metálicos suele generar salpicaduras de bala e incluso rebotes que pudieran ser peligrosos para los usuarios del campo de tiro, para ello es necesario tener unas pocas nociones sobre su uso.

Una bala de plomo encamisado suele descomponerse en pequeños fragmentos o desviar su trayectoria manteniendo toda su masa, todo depende del ángulo de incidencia sobre la superficie del blanco.

Los rebotes son lo más peligroso, ya que el proyectil mantiene toda o gran parte de su masa y sus trayectorias son difícilmente predecibles. Los fragmentos de una bala descompuesta siguen siendo peligrosos, pero en mucha menor medida ya que, aunque mantienen parte de la velocidad con la que han impactado, la drástica reducción de masa de cada uno de ellos hace que conserven muy poca energía cinética individualmente.

Cuanto más perpendicular a la superficie del blanco sea el ángulo de incidencia de la bala, mayor probabilidad existe de que esta se fragmente generando pequeñas salpicaduras y, en consecuencia, menor probabilidad de rebote.

Las salpicaduras suelen viajar a alta velocidad en paralelo a la superficie metálica del blanco, alrededor del punto de impacto describiendo un anillo de expansión, por lo que es muy importante que los blancos presenten una superficie plana, sin curvas, cráteres, ni abolladuras que pudieran desviar la trayectoria de los fragmentos hacia lugares indeseados. Aun así, podemos ver que el patrón de la salpicadura de fragmentos, el anillo de expansión, presenta un ángulo de unos 20º respecto de la superficie de impacto.

Una forma sencilla de comprobar el tamaño y la distribución de los fragmentos de las balas es poner planchas de cartón alrededor del blanco y comprobar como estas lo marcan describiendo el patrón del anillo de expansión.

Un blanco depositado sobre un terreno blando o de tierra, reduce el problema respecto a los que se colocan sobre terrenos duros como cemento u hormigón, que pudieran generar que los fragmentos alcancen a los tiradores. Compruebe que los fragmentos sean de pocos milímetros y que no impacten en los pies del blanco u otros elementos cercanos, sobre todo si estos son también duros.

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